Después de la vida, ¿Cómo será su vida?

La sociedad como un todo, camina en estos últimos años como si fuera un Frankenstein descabezado, un gran ser psicótico; esta patología viene poniendo a la sociedad en peligro.

—Mi vida aquí ya es un verdadero infierno, dijo L.S.
—Es porque usted no sabe lo que es el infierno realmente, respondió A.K.
—De cualquier forma, veo que no estoy en una existencia muy feliz, debido al sistema socio económico de trabajo.

Estoy mostrando como el pueblo en general, tiene una noción más acertada de la estructura de la sociedad que le viene produciendo tanto malestar, pues cualquier individuo que viva en una situación difícil está sufriendo algún tipo de corrupción. El “poder” es usado para impedir el poder, o mejor, el individuo que busca el poder intenta realizar todo lo que desea mezclando lo errado con lo cierto, lo oscuro con lo claro, el mal con el bien —cortando así el verdadero poder que reside solo en lo que existe realmente — cada vez que se pone un no por un sí, una omisión o distorsión a lo real se elimina la autenticidad, debilitando y destruyendo la existencia. Hay una guerra entre los que administran con los que trabajan, pues aquellos usan el poder para obtener todas las ventajas en beneficio propio, como si fuera un jefe de mafiosos defendiendo a sus colegas.

Vi en G.L. al proprio demonio, afirmo J.C., sintiendo mucho miedo.
Usted lo vio con la imaginación o con los ojos?
— Con mis ojos y tuve la intención de decirle a R.G. (que estaba a su lado) que se apartara inmediatamente.

 Cuando existe consciencia, el ser humano percibe como la humanidad esta dominada casi totalmente por los espíritus malignos.

 — Cuando salí de mi cuarto note que paso un bulto.
— ¿A que lo asocia?
— No sé si era un alma en pena o un demonio.
—¿Qué piensa que hacia allá?
— Estaba espiando.
—¿Por qué a usted?
No lo sé.
— ¿No nota la relación con lo que estaba diciendo de C.W.?
— Parece que tengo las mismas ondas de frecuencia de ese demonio.
— Ponga atención que ese ser debe ejercer gran influencia no solo en la mente de C.W. sino en la suya, debido a la vulnerabilidad de ambos.

Estoy aclarando que los seres espirituales se manifiestan en el individuo de acuerdo con el tipo de energía que cargan; y es la consciencia (tanto del bien como del mal) la gran verdad que nos liberará. Puedo afirmar que el Infierno consiste en la privación de la energía divina, de ahí su nombre de Mundo Inferior — que inclusive se inicia en esta existencia.

Los espíritus que rodean al hombre toman su energía porque escogieron el no ser, mientras que nosotros estamos aún en el ser (a pesar de las propias perturbaciones); lo peor aún es cuando el hombre acepta los sentimientos patológicos de envidia, odio y destrucción (acentuando más su enfermedad), lo cual significa un desastre para la existencia en el planeta, llevándolo a la destrucción. Si Lucifer no pudiera contar más con los seres humanos sufrirá una caída total en la oscuridad y la ignorancia; la poca luz que posee es tomada de los individuos que lo aceptan.

No existe un problema psicofísico que no tenga concomitantemente lo espiritual — Podemos decir que cuanto más enfermo mayor conexión con el demonio. Las personas muy enfermas no perciben su propio padecimiento (así como los demonios); solo quien es feliz tiene oportunidad de concientizar su infelicidad — lo negativo solo puede ser percibido por la conducta positiva.

Aquellas voces que oímos durante la terapia de grupo parece que no eran del matrimonio de italianos que estaba en el castillo; daba la impresión de que venían de fuera de la ventana, como si fuera  una multitud, dijo D.Y.
¿A que asocia esas voces? pregunté.
— A espíritus perturbados con el análisis de L.P. que justamente trataba de la influencia de esos seres en los habitantes de la Tierra.

El sufrimiento impide que el individuo vea la propia amargura en que vive; puedo afirmar que solo quien es alegre es quien percibe cuanto sufre; así como solo a través del equilibrio es que la persona verá su desequilibrio.

Tengo la impresión que seré obligado a enfrentar al demonio, dijo R.S.
Usted piensa hasta hoy que él le podrá traer alguna ventaja, explique.
Aunque quisiera (y ni eso puede querer) realizar algún bien no podría, porque escogió la aniquilación del propio ser.
— Cuando niño escogía los peores amigos.
— ¿Por qué cree que hacia eso?
 — Pensaba que eran más fuertes y astutos.

Esta es la idea invertida de la humanidad, como si el mal no fuera la privación de la fuerza y de la realización; este tipo de consciencia es fundamental para que el hombre vuelva a su desarrollo y bienestar, abandonando la destructividad.

Norberto R. Keppe,
Extracto del libro Metafísica Trilógica II, pág. 215, 2ª edición.

Artículo publicado en el Periódico STOP edición 88

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Post source : Metafísica Trilógica II

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